KONCHUDA

CFK

La estrategia que Cristina Fernández de Kirchner, presidente todavía en funciones de la República Argentina, viene desplegando con el claro propósito de complicar la gestión de su sucesor, el presidente electo Mauricio Macri, es la demostración más clara de los extremos a los que puede llegar un gobernante psicópata.

Repasemos :

A menos de 2 semanas de traspasar el mando Cristina Fernández de Kirchner no sólo se ha negado a cooperar para facilitar la transición de un gobierno a otro, sino que hizo votar a las apuradas un centenar de leyes, muchas de las cuales apuntan a maniatar o entorpecer cuando menos la gestión de su sucesor – el Frente Para la Victoria, partido que respalda a la actual gobernante, contará además durante la próxima administración con un amplio respaldo parlamentario, lo que dificultará al nuevo presidente deshacer lo hecho.

No contenta con ello, dispuso que el gasto público fuese incrementado en más de 140.000 millones de pesos argentinos, lo que significará cerrar el año con un déficit fiscal superior al 7% del PBI. Pero además se apresuró a acatar, como jamás lo hizo durante sus dos presidencias, un fallo judicial que ordena al gobierno nacional reintegrar a las provincias de Córdoba, Santa Fe y San Luis, con retroactividad al año 2006, los fondos que su propia administración venía reteniendo indebidamente para financiar el pago de jubilaciones, pensiones y prestaciones sociales. Y no sólo lo acató, sino que por iniciativa propia lo hizo extensivo a las otras 21 provincias del país, generándole al futuro gobierno un gigantesco dolor de cabeza y una evidente fuente de problemas en su relacionamiento político con los gobernadores provinciales, ya que el nuevo presidente deberá negociar con éstos los términos de la devolución.

Por otra parte, además de haberse empeñado en situar a último momento a personas de su confianza en puestos clave de los organismos de control, obviamente con la intención de trabar cualquier investigación referida a sus acciones y las de sus cómplices, cubriéndose así las espaldas, la presidente saliente ha impulsado la incorporación a la Administración Pública, también a último momento, de una multitud de nuevos funcionarios, en su inmensa mayoría simpatizantes, si no pertenecientes a ese infame grupúsculo de militantes kirchneristas autodenominado La Cámpora. El nuevo gobierno deberá instrumentar entonces procesos de destitución que generarán un ruido importante y complicarán aún más su gestión.

Frente a este desolador panorama apenas si merece comentario la actitud de la presidente saliente en relación con la ceremonia de traspaso de mando y la sospecha de que se propone alentar a sus seguidores a protagonizar manifestaciones y disturbios en el transcurso de la misma con el fin de ensombrecer la asunción de Macri.

En definitiva, las acciones de Cristina Fernández de Kirchner en esta instancia despejan cualquier duda que pudiese quedar respecto de su psicopatía, porque estas acciones constituyen un claro acto de venganza por la derrota electoral y un intento de dejarle al gobierno de Macri un campo minado. Lo más triste es que estas acciones no atentan sólo contra Macri, sino que atentan contra todos los argentinos, especialmente contra los más humildes y vulnerables. Los descerebrados que hoy le festejan la “gracia” no se dan cuenta de que son ellos mismos quienes pagarán las cuentas. O acaso están jugando con la idea de que Macri se vea obligado a renunciar, tal como en su momento debieron hacerlo Alfonsín y De La Rúa, y que eso pueda dar pie al retorno anticipado de su presunta redentora ?. Si es así, tampoco se dan cuenta de lo terrible que sería un acontecimiento semejante en términos institucionales.

Por todo lo dicho no me parece excesivo afirmar que Cristina Fernández de Kirchner ha demostrado una vez más ser una loca desquiciada, o para expresarlo de manera más vulgar, pero también más rotunda y notoriamente más gráfica, una reverenda CONCHUDA. Conchuda con K, por supuesto.

Nota : CONCHUDO/A – Americanismo, adjetivo coloquial con significado equivalente a SINVERGÜENZA, CARADURA – Diccionario de la Real Academia Española.

KONCHUDA

EL MUNDO DE LUTO

Mundo Luto

Una vez más hemos de lamentar las espantosas e irreparables consecuencias de nuestra ignorancia y barbarie. Los atentados cometidos este viernes por extremistas islámicos en París han puesto nuevamente en evidencia una muy triste realidad: los seres humanos continuamos siendo una especie absolutamente brutal, capaces de involucionar y desatar en un instante una furia espeluznantemente sanguinaria por apenas algo más que un quítame allá esas pajas. Y por eso, más que por las víctimas de esta particular salvajada, que se suman a las incontables víctimas que a lo largo de toda nuestra historia han muerto o sido marcadas de por vida por actos similares, el mundo debe cubrirse de luto.

Los militantes del fundamentalismo radical islámico, al igual que los de cualquier otra forma de fundamentalismo radical, no son más que un hato patético de ilusos, tontos de capirote, ignorantes, desgraciados que no han acertado a aferrarse a nada mejor que a un absurdo sistema de creencias para canalizar sus frustraciones, resentimientos e incapacidad para adaptarse al mundo y a las circunstancias en las que les ha tocado nacer y crecer. En cuanto respecta a sus líderes, cabe suponer otra cosa, porque si son lo bastante listos como para montar y coordinar una organización terrorista también han de serlo para asumir plena responsabilidad por el alcance de sus acciones : ellos sí no pueden ser considerados ni tratados más que como verdaderos criminales, bestias inhumanas, psicópatas que usan el argumento ridículo de la fe para captar adeptos, para regodearse con la ilusión de que son importantes y poderosos, dementes que pretenden disponer a su capricho de las vidas de otros porque no han sido capaces de hacer nada realmente  valioso con las suyas.

Los salvajes atentados en París deberían recordarnos hasta qué punto resulta necesario y urgente que los racionalistas levantemos nuestras voces para proclamar al unísono, con renovados bríos, que NO EXISTE NI HA EXISTIDO JAMÁS NINGÚN DIOS, cualquiera sea el nombre que los creyentes quieran darle, y que el acto de creer lo contrario no es digno de respeto, tolerancia ni consideración de ninguna especie. Es un simple acto de ignorancia y estupidez, y como tal debe ser aborrecido y execrado. Y es hora de recordar al mundo cuán triste es el hecho de que a través de la historia de la humanidad tantas vidas hayan sido inmoladas en vano, sin ninguna necesidad ni posibilidad de justificación alguna, en nombre de una simple, vulgar y tonta fantasía.

Y a los líderes políticos de Occidente les digo ésto: no hay manera de erradicar el fanatismo, religioso, político o de cualquier otra naturaleza, como no sea a través de la educación, de la lucha sin cuartel contra la ignorancia y la superstición, pero también contra la injusticia, la arbitrariedad y la corrupción que se ejerce desde el poder, todo lo cual es fuente de marginación cultural y económica para innumerables personas que se ven arrastradas a la desesperación y procuran encontrar redención abrazando ideas extremas. Son todos ustedes culpables del radicalismo islámico. La sangre de las víctimas de París cae sobre sus cabezas. Para mantener una ilusión de poder y control sobre Medio Oriente, para asegurarse el acceso al petróleo y otros recursos económicos, se han convertido en cómplices, cuando no en artífices, de gobiernos totalitarios, despóticos, sanguinarios. Han levantado y sostenido tiranías inadmisibles, y cuando éstas han dejado de resultar funcionales a sus intereses las han volteado o intentado voltearlas, generando vacíos de poder que han sido llenados por un caos y una violencia igualmente bárbaras. Han sido ignorantes, torpes y ciegos por conveniencias o necesidades de momento. Han sido cínicos y mentirosos. Han sido imperdonablemente altaneros, pagados de sí mismos, corruptos y violentos. Han sido, y continúan siendo, autores de excesos abominables que han forjado el resentimiento y el odio que alimenta los actos de terrorismo en todo el mundo.

Si los ingentes recursos dedicados a la guerra, a jugar a ser importantes, a sostener la industria bélica y complacer a los mercaderes de la muerte que financian sus campañas electorales, hubiesen  sido destinados a erradicar las miserias humanas, a luchar contra el hambre y la enfermedad, a brindar a los necesitados abrigo, refugio, contención emocional y dignidad humana, a promover la educación y difundir el conocimiento, a desarrollar a nivel global alternativas de vida dignas y sustentables, no estaríamos hoy en este predicamento.

Actos como el que hoy ensombrece a la humanidad entera demuestran bien a las claras que el hecho de ser los primates con el cerebro más grande y mejor desarrollado del planeta no nos ha hecho necesariamente más inteligentes. La verdadera inteligencia procede de la razón, y la razón no admite excusas de ningún tipo para justificar la atrocidad que significa no hacer lo correcto para hacer simplemente lo que nos conviene.

EL MUNDO DE LUTO

CON LA VOZ BIEN ALTA

Excelente spot publicitario de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) de España para incentivar la denuncia de actitudes y conductas discriminatorias.

El spot presenta la situación de una pareja de chicos estadounidenses que han reservado habitación en un hostal. Tienen una carta del responsable del hostal con indicaciones sobre cómo llegar al lugar, pero la carta se encuentra redactada en español.

Los chicos no hablan el idioma y solicitan a diversos transeúntes el favor de traducirles al inglés lo que pone la carta, que sobre el final va incorporando expresiones de carácter agresivamente homofóbico.

Se supone que los transeúntes locales son personas interceptadas realmente por los chicos, no actores, y que el spot ha sido confeccionado en base a las filmaciones tomadas mediante cámara oculta. Realmente brillante !!!.

CON LA VOZ BIEN ALTA

MILITANCIA ESCEPTICA

Traduzco a continuación un excelente artículo del profesor Lawrence Krauss – doctor en Física Teórica y director del Proyecto Orígenes en la Universidad de Arizona –, publicado recientemente por The New Yorker, el cual explora las razones por las que los científicos, y en general todos quienes adherimos al pensamiento crítico, no deberíamos permanecer callados ante quienes han optado por refugiarse en el pensamiento mágico.

DEBERÍAN SER TODOS LOS CIENTÍFICOS ATEOS MILITANTES ?.

Por Lawrence Krauss

Lawrence Krauss

Como físico escribo y hablo mucho sobre la notable naturaleza de nuestro cosmos, principalmente porque pienso que la ciencia es un componente clave de nuestra herencia cultural y necesita ser difundida mucho más ampliamente. Algunas veces hago referencia al hecho de que religión y ciencia se encuentran a menudo en conflicto, y de vez en cuando ridiculizo los dogmas religiosos. Y cuando lo hago, algunas veces se me acusa de ser un “ateo militante”. Incluso un sorprendente número de mis colegas me cuestionan gentilmente si no sería mejor evitar ofender a las personas religiosas. No deberíamos respetar la sensibilidad religiosa, evadiendo conflictos potenciales y construyendo un terreno común con los grupos religiosos para crear un mundo mejor y más justo ?.

Esta semana me descubrí  pensando en estas cuestiones mientras seguía el caso de Kim Davis, la funcionaria de condado en Kentucky que desobedeció directamente la orden de un juez federal de otorgar licencias de matrimonio a parejas gay, y, como resultado, fue encarcelada por desacato a la corte (fue liberada hoy). Quienes apoyan a Davis, incluyendo el senador por el estado de Kentucky y candidato presidencial Rand Paul, están protestando por lo que consideran una afrenta a su libertad de conciencia. Es “absurdo encarcelar a alguien por ejercer sus derechos religiosos”, declaró Paul en CNN.

El caso de Kim Davis nos remite a una pregunta básica : hasta dónde deberíamos permitir que las personas quebranten la ley si sus convicciones religiosas se oponen a ella?. Es posible llevar esta pregunta a extremos tales que hasta el senador Paul podría encontrar absurdos : imaginemos, por ejemplo, un yihadista cuya interpretación del Corán sugiriese que se le debería permitir decapitar infieles y apóstatas. Debería permitírsele quebrantar la ley ?. O bien, sin ir tan lejos, imaginemos el caso de un funcionario de condado que fuera un fundamentalista islámico y se negara a permitir que hombres y mujeres no casados ingresaran juntos a sus oficinas, o a entregar licencias de matrimonios a mujeres que no llevaran velo. Desde el punto de vista de Rand Paul, qué separaría estos casos del protagonizado por Kim Davis ?. Sospecho que la diferencia sustancial radicaría en que el senador Paul comparte las creencias religiosas de Kim Davies pero no las de esos hipotéticos fundamentalistas islámicos.

El problema, obviamente, es que aquello que resulta sagrado para una persona puede carecer de significado (o resultar repugnante) para otra. Esa es la razón principal por la cual la sociedad secular moderna generalmente legisla contra las acciones, no contra las ideas. Ninguna idea o creencia debería ser ilegal ; consecuentemente, ninguna idea debería ser tan sagrada como para justificar legalmente acciones que de otra manera serían ilegales. Davis tiene derecho a creer lo que quiera, al igual que un yihadista tiene derecho a sus propias convicciones ; en ambos casos la ley no restringe su derecho a creer, sino su derecho a hacer.

En el curso de los últimos años este terreno se ha convertido en una zona cada vez más oscura. Bajo la bandera de la libertad religiosa, individuos, estados e incluso corporaciones – como ha sido el caso de Hobby Lobby – han argumentado que deberían estar exentos de cumplir ciertas leyes sobre la base de sus convicciones religiosas (las leyes respecto de las cuales pretenden estar exentos no refieren a cuestiones religiosas, sino a derechos sociales tales como el aborto y el matrimonio homosexual). El gobierno tiene la obligación de asegurar que todos los ciudadanos sean tratados igualitariamente, pero los defensores de la “libertad religiosa” pretenden que sus ideales deberían estar por encima de los de todos los demás como justificación de diversas actitudes y acciones. En una sociedad secular, eso resulta inapropiado.

La controversia generada por el caso de Kim Davis ha sido posible porque, como cultura, hemos elevado el respeto hacia la sensibilidad religiosa a un nivel inapropiado que hace que la sociedad sea menos y no más libre. Libertad religiosa debería significar que ningún ideal religioso ha de ser tratado de manera diferente a otros ideales. Las leyes no deberían ser invocada en beneficio de aquellos cuyo único propósito es denigrar las convicciones de alguien, pero, en el mismo sentido, la ley tampoco debería ser usada para otorgar a este alguien ningún trato especial.

En el terreno de la ciencia, desde luego, la sola palabra “sagrado” es un término profano. Ninguna idea, sea religiosa o de cualquier otra naturaleza, tiene via libre. La noción de que una idea o concepto pueda estar libre de cuestionamiento o ataque constituye un verdadero anatema para la comunidad científica. El compromiso de cuestionar abiertamente se encuentra vinculado profundamente al hecho de que la ciencia es una disciplina atea. El biólogo J.B.S. Haldane escribió en 1934 : “ Mi práctica como científico es atea. Es decir, cuando llevo a cabo un experimento, asumo que ningún dios, ángel o demonio interferirá con su desarrollo, y esta asunción se ha visto justificada por el éxito que he alcanzado en carrera profesional”. Resulta irónico, realmente, que tantas personas tengan esa fijación acerca de la relación entre ciencia y religión, dado que esa relación simplemente no existe. Creer o no creer en Dios es irrelevante para nuestro entendimiento sobre cómo trabaja la naturaleza – tan irrelevante como lo es para la cuestión de si los ciudadanos deberíamos o no estar obligados a cumplir la ley.

Dado que la ciencia sostiene que ninguna idea es sagrada, resulta inevitable que aparte a las personas de la religión. Cuanto más aprendemos acerca de cómo funciona el universo, tanto más evidente parece el hecho de que el universo no tiene ningún propósito. Los científicos tienen la obligación de no mentir acerca del mundo natural. Aún así, para no ofender, suponen a veces erróneamente que los descubrimientos científicos pueden convivir en fácil harmonía con las doctrinas religiosas preexistentes, o guardar silencio en lugar de señalar las contradicciones entre la ciencia y las doctrinas religiosas. Es una extraña inconsistencia, ya que los científicos a menudo disienten alegremente con otro tipo de creencias. Los astrónomos no tienen problema en ridiculizar las afirmaciones de los astrólogos, aún cuando una significativa fracción del público cree tales afirmaciones. Los doctores no tienen problema en condenar las acciones de los activistas anti-vacunas que ponen en riesgo la salud de los niños. Y aún así, por razones de decoro, muchos científicos se muestran preocupados de que ridiculizar ciertas afirmaciones religiosas pueda alejar al público de la ciencia. Al hacer ésto están siendo condescendientes, en el mejor de los casos, o hipócritas en el peor.

Esta reticencia puede tener consecuencias serias. Consideremos el ejemplo de Planificación Familiar. Algunos legisladores están impulsando el “cierre del gobierno” (suspensión de todos los servicios no esenciales) a menos que se quiten los fondos federales para Planificación Familiar del presupuesto para el año fiscal que comienza el 1 de octubre. Por qué ?. Pues porque Planificación Familiar suministra a los investigadores científicas muestras de tejido fetal obtenidas a partir de abortos con la esperanza de encontrar la cura a diversas enfermedades, desde alzheimer hasta cáncer (almacenar y preservar esas muestras de tejido requiere recursos, y Planificación Familiar carga los costos a los investigadores). Es claro que muchas personas que protestan contra Planificación Familiar se oponen al aborto con base en sus convicciones religiosas y son, en mayor o menor grado, anti-ciencia. Deberían los científicos retraerse frente al riesgo de ofender o alterar a estas personas?. O deberíamos hablar más alto para señalar que, independientemente de cuáles sean las creencias de cada quien acerca de lo que es sagrado, sin esos fondos habría que desechar esas muestras de tejido, aún cuando las mismas podrían ayudar a mejorar y salvar vidas ?.

Ultimamente, cuando dudamos en cuestionar abiertamente ciertas creencias porque no deseamos correr el riesgo de ofender, lo que hacemos es convertir en tabú el acto mismo de cuestionar. Es en este punto que el imperativo de los científicos de hablar claro me parece más urgente. Como resultado de hablar sobre cuestiones de ciencia y religión he sabido de muchos jóvenes que se han visto expuestos a la humillación y el ostracismo por el solo hecho de haber cuestionado las creencias religiosas de sus familias. En algunos casos se les ha negado derechos o privilegios debido a que sus acciones confrontan las creencias de otros. Los científicos necesitan prepararse para demostrar con su ejemplo que cuestionar las verdades reveladas, especialmente las “verdades sagradas”, es parte esencial de vivir en un país libre.

En resumen, veo una relación directa entre la ética que guia a la ciencia y aquella que guía la vida ciudadana. La Cosmología, que es mi especialidad, parece estar muy lejos de la negativa de Kim Davis a otorgar licencias de matrimonio a parejas gay, pero de hecho aplican los mismos valores en ambos terrenos. Cada vez que una afirmación científica es presentada como incuestionable, ello socava los fundamentos de la ciencia. De igual modo, si permitimos que se realicen impunemente acciones o afirmaciones religiosas que afectan nuestra sociedad, estaremos socavando la democracia secular moderna. Nos debemos a nosotros mismos y a nuestros niños no dar vía libre a los gobiernos, ya sean totalitarios, teocráticos o democráticos, que promuevan, alienten, autoricen o legitimen de cualquier otra manera la supresión del derecho a cuestionar abiertamente a fin de proteger ideas que se consideran “sagradas”. Quinientos años de ciencia han liberado a la humanidad de los grilletes de la ignorancia. Debemos celebrar este hecho abierta y entusiastamente, sin importar a quién podamos ofender.

Si ésto da pie a que alguien sea llamado “ateo militante”, entonces ningún científico debería sentirse avergonzado de esta etiqueta.

Desde luego entiendo que el punto expuesto tan convincentemente por el profesor Krauss aplica no sólo a la comunidad científica, sino a todos aquellos que, sin importar cuál sea nuestra formación y ocupación, hemos llegado a valorar y atesorar esa misma liberación de los grilletes de la ignorancia y la superstición. Todos deberíamos abrazar el compromiso de cuestionar abiertamente, y sin temor de ofender a nadie, cualquier forma de pensamiento no racional.

MILITANCIA ESCEPTICA

ADULTOS

Adultez

Soy adulto, y como tal entiendo que mi primera obligación es ser una persona racional y emocionalmente inteligente, o cuando menos una pesona sensata, mesurada, razonable y responsable, lo cual significa que las conductas irreflexivas, impulsivas, sencillamente no son admisibles. Y soy muy severo a este respecto, porque entiendo también que cualquier situación o circunstancia que pudiera explicar una conducta irracional de mi parte, de las que por cierto no me hallo exento por el simple hecho de que soy aún humano, de ningún modo podrá justificarla : mi deber es pensar, reflexionar, y luego actuar en consecuencia.

Es verdad que en el mundo hay todo tipo de personas cuyas conductas distan bastante de ajustarse a los parámetros que he mencionado. Ya sea por las circunstancias en que crecieron, carencias afectivas y educativas, se comportan de manera irreflexiva, caprichosamente, como niños, títeres de emociones que son totalmente incapaces de procesar racionalmente. Lo entiendo, pero no lo justifico. Debemos siempre apuntar a superarnos, a ser mejores, más ecuánimes y temperados en nuestras acciones, porque no estamos solos y nuestras acciones ineludiblemente repercutirán de un modo u otro en aquellas personas que nos rodean, se encuentren o no vinculadas directamente con nuestras vidas.

Ser adulto signfica, antes que nada, tener la capacidad de sopesar opciones, medir de antemano todas sus posibles consecuencias, tanto respecto de nosotros mismos como de los demás, y luego decidir responsablemente el curso a seguir. Y ello implica otra obligación, que es la de tener perfectamente claro qué queremos para nuestras vidas y a qué estamos dispuestos a renunciar a cambio, porque en la vida nada es gratis, ni podemos tenerlo todo. Desear algo implicará siempre estar predispuestos a descartar o desechar todo cuanto pueda resultar natural o culturalmente incompatible con aquello que deseamos. En otras palabras, asumir a priori todas y cada una de las consecuencias que irremisiblemente conllevará el cumplimiento de nuestro deseo, porque difícilmente podremos escapar a ellas.

En definitiva, ser adulto es básicamente una actitud, una forma de afrontar y asimilar las realidades que circundan nuestras vidas, de tomar decisiones, de resolver o conciliar nuestros conflictos emocionales, de ser coherentes con nosotros mismos.

ADULTOS